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Exhiben lazos de color

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EXCELSIOR

El Patronato Ruta de la Amistad reunió a varios niños, hoy adultos, que llegaron a México a crear 120 murales en el marco de la Olimpiada Cultural

CIUDAD DE MÉXICO.

“Casi no nos entendíamos, pero siempre estaba cerca”, recuerda Rosario García Barrera. En 1968 tenía 11 años y en la Villa Olímpica infantil una niña polaca se convirtió en una de sus mejores amigas. No recuerda su nombre, no ha tenido noticia de ella desde entonces, pero ayer acudió con la esperanza de reencontrarla: llevaba el pequeño pendón y la tarjeta con un grabado de una plaza de Varsovia que su amiga le regaló hace medio siglo.

Rosario y su compañera polaca formaron parte hace 50 años del Festival Mundial de Pintura Infantil, uno de los 20 programas culturales que México organizó como parte de los Juegos Olímpicos de 1968. Ellas y 198 niños más de 127 países ocuparon una villa similar a la que tenían los atletas: también habían sido reunidos para estrechar los lazos de amistad entre las naciones del mundo, pero, a diferencia de los deportistas, llegaron para elaborar 120 murales y realizar instalaciones sonoras en el Bosque de Chapultepec.

Ayer, justo un día antes de la conmemoración número 50 del inicio de los Juegos Olímpicos, en la Galería del Centro Cultural El Rule se inauguró la exposición Un Mundo de Amistad. Festival Mundial de Pintura Infantil, México 68… 50 años después, que reúne los dibujos y murales que hace cinco décadas realizaron algunos niños participantes. Ahí también se reencontraron seis de esos niños, hoy adultos, como parte de un proyecto del Patronato Ruta de la Amistad para buscar en todo en todo el mundo a los creadores de ese 1968.

“Tengo que encontrarla, traigo los regalitos que me dio, yo esperaba verla aquí”, dice Rosario, ahora convertida en editora. Ella entró al festival porque estudiaba el primer grado de pintura en el Centro Escolar Revolución, “ahí estaba ubicado el Taller de Artes Plásticas 4; mis maestras Alicia y Elisa hicieron una preselección, yo no sabía que estaba participando. Nos dijeron que teníamos que presentarnos cuatro sábados en el Taller número 1, ahora entiendo que nos estaban seleccionando y preparando para que cuando llegaramos a la Villa Infantil hiciéramos un mural a los ojos de todo el mundo”.

En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 se gestó la idea de buscar en todo el mundo a los creadores; en esa ocasión se localizó a cuatro de los cinco niños brasileños que enviaron dibujos a México y llegaron para participar en el festival (Excélsior 18/08/2018) . Ahora, con motivo del 50 aniversario de México 68, la búsqueda se extendió al resto del mundo a través de embajadas y medios de comunicación; así, fueron aparecieron dibujantes de Argentina, Austria, Chile, Finlandia, Ghana, Noruega, Rumania y Turquía.

Había guerra

Alberto Letayf tenía 10 años en 1968. Inicialmente él no iba a participar en el festival, pero su hermano mayor había rebasado la edad necesaria y debió dejarle su sitio. Junto con su otro hermano Emilio y otro chamaquito, Sergio, representaron a Líbano en la Villa Infantil. Al principio, México se había comunicado con la embajada para solicitarle que lanzara la convocatoria en su país para seleccionar a los niños, pero “en el momento en que Líbano es informado, hay allá una guerra civil y no consideran participar; entonces la embajada se contacta con el Centro Libanés y así hacen la selección”.

La pintura de Alberto quedó seleccionada para formar parte de una agenda que la Unicef elaboró con algunas de las obras. Lo que más recuerda de aquella estancia, dice, es “la convivencia, era como estar en un club de campo de vacaciones, no dimensionabamos la importancia que hoy podemos darle a un evento de esta magnitud. Si llovía salíamos y nos mojábamos, nos regañaban y nos regresaban”.

Los niños que llegaron para el festival ocuparon la Villa Infantil desde el 1 de octubre. Ahí permaneció la mayoría un mes, aunque algunos se marchaban antes. Una educadora se encargaba de su cuidado, todos los días los levantaban temprano para desayunar y asearse; después, en un autobús eran trasladados al Bosque de Chapultepec, donde realizaban sus coloridas obras, algunos con mayor soltura con el pincel que otros, pero todos con el entusiasmo de la vida infantil.

“Yo tenía ocho años; mi hermana, nueve. Nos llevaron a muchas de las competencias olímpicas, teníamos lugares preferenciales, nos llevaron a Oaxtepec, a los juegos de Chapultepec, teníamos la feria sólo para nosotros. Fue fabuloso, nos la pasábamos jugando, había teatro, fogatas, nos levantábamos temprano, corríamos a los autobuses”, recuerda Cecilia Caballero Molinero, quien junto con su hermana Ana María representaron a Costa Rica.

México, dice Luis de la Torre, presidente del Patronato Ruta de la Amistad, “es el país que por primera vez integra a la niñez en los Olímpicos. Hoy es una regla que los niños participen, fue un proyecto con toda la creatividad. Luego de 50 años sigue generando un mundo real de amistad, el tema importante es que el festival unió a la niñez hace 50 años y hoy vuelve a unir a estos adultos”.

La exhibición en El Rule busca concientizar sobre la importancia de las obras que se realizaron hace medio siglo. Muchas de ellas que aún se conservan requieren restauración. La idea es obtener fondos para llevar a cabo la recuperación. En tanto, la búsqueda del resto de los niños continúa con ayuda de la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo y 47 embajadas de México.

¿Dónde y cuándo?

La muestra con las obras de los niños pintores del 68 se exhibe hasta el 4 de noviembre en el Centro Cultural El Rule. Eje Central 6, Centro Histórico, a un costado de la Torre Latinoamericana.

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