Caso Colosio: dos balazos y 31 años después

Luis Donaldo Colosio falleció el 23 de marzo de 1994. A 31 años de su asesinato, recordamos lo ocurrido en Lomas Taurinas, Tijuana.

MILENIO 

El 23 de marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio Murrieta llegó al aeropuerto Abelardo L. Rodríguez, en Tijuana, Baja California, como parte de su campaña presidencial con el PRI, sin saber que casi tres horas más tarde sería asesinado.

Era el último año de mandato de Carlos Salinas de Gortari, quien dio inicio al Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá y, con él, al levantamiento en armas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

En medio del inicio de una crisis política, Luis Donaldo Colosio fue elegido como candidato a la Presidencia por el Partido Revolucionario Institucional, respaldado por el mismo Salinas.

El inicio de la sucesión

Colosio era un economista egresado del Instituto Tecnológico de Monterrey y uno de los hombres más cercanos al entonces mandatario federal. Fungió como senador, presidente del PRI e incluso formó parte de su gabinete presidencial como secretario de Desarrollo Social, la ahora Secretaría del Bienestar.

El candidato priista a la Presidencia Luis Donaldo Colosio Murrieta. AP

Fue en noviembre de 1993 cuando Colosio Murrieta «se destapó» como aspirante a la Presidencia, y una de las personas encargadas de concretar esa victoria fue su coordinador Ernesto Zedillo, quien ocupó los cargos de secretario de Programación y Presupuesto, así como de Educación Pública en el gobierno salinista.

A pesar de que Zedillo sucedería a Carlos Salinas en la silla presidencial ese mismo año, él nunca mostró interés públicamente por tomar dicho cargo, como sí lo hizo el entonces encargado de las negociaciones entre el gobierno federal y el EZLN, Manuel Camacho Solís.

Manuel Camacho Solís fungió como mediador del gobierno. Especial

Esto causó un rompimiento dentro del PRI, que inició con la designación de Luis Donaldo Colosio como candidato presidencial, a pesar de que Camacho Solís deseaba ocupar el puesto.

En un intento por conciliar a los integrantes de su partido, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari declaró que el único candidato del PRI era Colosio. Y tras una serie de conflictos internos, Camacho descartó buscar la silla del Ejecutivo federal un día antes del asesinato de su colega.

Manuel Camacho Solis, quien se perfilaba para ser candidato del PRI en una conferencia con Colosio. (Fototeca Milenio)

Las palabras que rompieron un pacto

Previo a lo ocurrido en Lomas Taurinas, el candidato presidencial del PRI comenzó una serie de discursos que, para muchos medios, indicaron un rompimiento con el Presidente de aquel momento, y al mismo tiempo, una luz de esperanza para la población mexicana en medio de un futuro político incierto.

Con el levantamiento del ejército zapatista y los conflictos económicos por el TLCAN, las palabras de Colosio significaban un cambio de paradigma para los mexicanos.

2. LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS 23 de marzo de 1994 El candidato a la presidencia Luis Donaldo Colosio, se despide de La Paz antes de viajar a Tijuana

Sus discursos, que enfatizaban los problemas del país y ofrecían alternativas distintas a las de su partido para solucionarlos, lograron que cada vez más personas asistieran a sus mítines y confiaran en el ya no tan desconocido personaje político.

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales», pronunció el 6 de marzo de 1994 detrás del micrófono en el Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México.

«Como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades, que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones, que no estuvimos a la altura del compromiso que ellas esperaban de nosotros», añadió, lo que aumentó aún más la teoría del rompimiento entre Presidente y candidato.

Un templete y dos balazos

El 23 de marzo de 1994, Colosio llegó a Lomas Taurinas, uno de los municipios habitados por las clases más populares de Tijuana, Baja California. En aquel lugar, lo esperaban un templete del PRI y dos balazos.

Aproximadamente a las 17:00 horas, Colosio terminó su discurso, bajó y caminó entre unas cuatro mil personas, quienes lo recibieron con sonrisas, aplausos y la canción de La culebra, de Banda Machos.

A pesar de estar rodeado de su equipo de seguridad, una mano con una pistola calibre .38 logró levantarse entre toda la multitud y disparar directamente contra el candidato.

El asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del PRI a la Presidencia de la República, conmocionó a la sociedad. ARCHIVO

Luis Donaldo Colosio se desplomó tras recibir dos impactos de bala, uno en la cabeza y otro en el abdomen, esa tarde. El sonido del arma al accionar logró dispersar a los asistentes y poner alerta al equipo colosista, quien sostuvo en brazos al candidato.

Inconsciente y con el cráneo lleno de sangre, fue trasladado al Hospital General de Tijuana, cuya recepción se llenó de reporteros y camarógrafos. Ana Laura, su esposa, estaba también allí, rezando junto al obispo del municipio.

Éste último fue llamado al quirófano para dar aviso de que, aproximadamente a las 18:55 horas, el candidato presidencial del PRI falleció debido a las heridas que le provocaron los disparos.

Luis Donaldo Colosio Murrieta fue asesinado en 1994. (Especial)

Caso ¿cerrado?

Al mismo tiempo, pero afuera del hospital, las autoridades arrestaban a Mario Aburto en Lomas Taurinas, el asesino confeso del más reciente magnicidio, ocurrido después del asesinato de Álvaro Obregón en 1927 a manos de un fanático religioso.

Aburto Martínez, de entonces 23 años, fue señalado como el responsable de la muerte, aunque la forma en la que fue presentado ante los medios tras el asesinato —con el bigote y cabello recién cortados— levantó sospechas de un posible reemplazo. Incluso hubo señalamientos acerca de que el hombre arrestado era físicamente distinto al que cometió el delito.

Sin embargo, Mario Aburto fue declarado culpable y sentenciado a 45 años de prisión por el asesinato de Luis Donaldo Colosio, condena que cumple hasta el día de hoy.

«Asumo las consecuencias, no me interesa decir nada. Sólo quería herir al candidato para que la prensa me filmara… (…) por eso reitero que no tenía ninguna intención en hacerle daño grave, sólo herirlo pero cuando, cuando alcé el arma, alguna persona me aventó o me movió”, declaró Aburto cuando fue aprehendido, de acuerdo con el informe de la investigación del homicidio elaborado por la Subprocuraduría Especial para el Caso Colosio.

Mario Aburto es el asesino confeso de Luis Donaldo Colosio. (Archivo)

En 2022, el sentenciado intentó apelar la resolución judicial argumentando que fue juzgado bajo la ley federal y no la estatal, que entonces solo permitía condenas de máximo 30 años. Además, acusó tortura y coacción durante su declaración.

Incluso Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del candidato asesinado, pidió al ex presidente Andrés Manuel López Obrador indultar a Aburto. Sumado a esto, el gobierno federal intentó reabrir el caso en 2024 bajo la teoría de un segundo disparador, pero esto no prosperó.

Luego de analizarlo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) descartó modificar de cualquier forma la sentencia otorgada, por lo que el asesino confeso permanecerá en prisión hasta 2039.

El mundo después de la muerte

Tras el asesinato del candidato del PRI, Ernesto Zedillo asumió la Presidencia de la República sin ningún tipo de competencia.

Su gobierno estuvo marcado por un panorama político complejo que puso más que nunca los ojos del mundo en el partido hegemónico y trajo una crisis económica al país.

El expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León. | Fototeca MILENIO

Aunque aceptó continuar con las negociaciones entre el Estado yel ejército zapatista  —quien ya había declarado autónomos 38 territorios—, impuso a las fuerzas federales y continúo con el plan original del gobierno salinista.

Este 23 de marzo de 2025 se cumplen 31 años de una de las muertes que más conmocionó a México. A pesar de ser un caso cerrado, el misterio alrededor de las declaraciones oficiales continúa sin resolverse.

Para la memoria histórica, para los opositores del entonces partido hegemónico y del salinismo, a Colosio Murrieta lo asesinó el PRI por considerarlo una amenaza a su poder, lo que convertiría esta enigmática muerte en un crimen de Estado.

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