Por primera vez se exhiben libros censurados en la Hemeroteca Nacional

1284060Una exposición reúne 30 obras que fueron prohibidas por la Inquisición en la Nueva España, durante los siglos XVI al XVIII, y algunos edictos

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de agosto.- Treinta libros censurados durante la época novohispana se exhiben por primera vez en la muestra Censores y censurados: el libro prohibido en la Nueva España (siglos XVI-XVIII), inaugurada ayer en la Hemeroteca Nacional.

La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 18 de septiembre, fue organizada por el investigador Manuel Suárez Rivera, quien comentó que la censura se ejercía a través de los censores o inquisidores y su actividad era muy distinta de acuerdo a la personalidad de cada uno.

Uno de los libros censurados fue Propinomio evangélico, una obra que quería difundir todos los nombres propios de las sagradas escrituras, sin embargo, fue víctima de la Inquisición y fue parcialmente censurado.

“Esta obra estaba prohibida parcialmente, pues los censores suprimieron algunas líneas y, para hacerlo, tachaban con tinta los párrafos censurados, aunque en ocasiones sólo se colocaba una raya laxa en los párrafos o se recortaban”, apuntó.

Otros volúmenes ilustran casos bien conocidos de obras perseguidas por la Inquisición en la Nueva España, como la Carta a una religiosa, de Jorge Mas Theóphoro, o el de las lecturas de astrología judiciaria del arquitecto Melchor Pérez de Soto, cuya biblioteca fue objeto de investigación con el fin de develar una red de lectores irredentos del statu quo.

La muestra se apoya en la idea de que la imprenta fue considerada como revolucionaria y como un medio benéfico para transmitir conocimiento, aunque este atributo le valió la mirada desconfiada de las autoridades, debido a su potencial peligro para difundir rápidamente ideas contrarias al régimen.

Asimismo, se exhiben los edictos de la Inquisición, es decir, aquellos documentos o carteles que se pegaban en iglesias y plazas públicas para saber cuáles eran las herejías más importantes contra la fe.

“Se dice que existen edictos generales de la fe, donde se habla de las sectas de Lutero y de los alumbrados; además de edictos especiales, donde se nombran los libros que deben ser censurados”.

Cabe señalar que algunos edictos llegaron directamente desde España y Roma, aunque hubo otros que fueron hechos en el seno del mundo novohispano, aseguró Leonardo Hernández, cocurador de la muestra.

De acuerdo a su estudio, los edictos del siglo XVI observan y censuran las ideas luteranas, en el XVII se enfocan en las ciencias y en el XVIII en obras de la Revolución Francesa.

Asimismo, se exponen los índices del siglo XVII, que corresponden al periodo de 1612 y 1640, donde se encuentran obras prohibidas en español, por ejemplo, un autor llamado Juan Cristóbal Calvete de la Estrella, quien publicó una crónica valiosa sobre el viaje de Felipe II a los Países Bajos, donde se estipula la necesidad de expurgar las partes en las que se hablaba de Constantino Ponce de la Fuente, que en aquella época se trataba de un autor prohibido.

También es un libro prohibido y de sumo interés un volumen sobre astrología, impreso en Frankfurt, del astrónomo alemán David Origanus donde habla sobre los cuerpos celestes, en torno al cual también se prohibieron ciertos fragmentos porque se consideraba un tema polémico.

Uno de los casos más interesantes que se exponen es el del arquitecto novohispano Melchor Pérez de Soto, quien en 1655 fue detenido por la Inquisición, pese a que cinco años antes había sido el arquitecto mayor de la Catedral Metropolitana.

Esto debido a que durante tres décadas había practicado la astrología judicial –estudios que en aquella época estaban prohibidos por una ley canónica, que los calificaba como falsas ciencias–, lo que provocó que se le estableciera una causa criminal. Luego de las audiencias fue enviado a la cárcel de la Inquisición, donde permaneció dos meses.

Pero cuando la Inquisición hace el levantamiento de sus bienes, descubren que en su casa tiene mil 500 libros, de los cuales 10 eran prohibidos, entre ellos los de Pontanio Giovani, Guintini Francesco y David Origanus.

Ubicada en la Antigua Escuela de Medicina, en la Plaza de Santo Domingo, frente al Convento de los Dominicos, la Inquisición empezó a censurar libros en 1551, donde se sabe que los libreros reportaban a las autoridades la circulación de libros prohibidos o censurados.

La parte de clandestinidad es muy complicada estudiarla, porque no hay muchas fuentes, explicó César Manrique, cocurador de la selección. En términos generales, las personas siguieron la ley, aunque es cierto que cuando los calificadores iban a los puertos para descubrir libros de contrabando, éstos se metían entre cajones y ropa.

“Así que muchos libros fueron sacados por contrabando, aunque no se sabe a ciencia cierta cómo operaba, pues no existen fuentes al respecto, aunque se sabe que una flota podría traer 60 mil cajones de libros”, lo cual hace sospechar que eran de millones de libros al año el ingreso y circulación de libros prohibidos.

¿Qué hacía la Inquisición con los libros prohibidos? “Se quemaban en su totalidad, aunque en ocasiones las bibliotecas los conservaban en secciones secretas, pues los teólogos tenían licencia para leer, así que las bibliotecas de la Real y Pontificia Universidad tenía una sección de estos libros, aunque para leerlos debías tener permiso”, dice.

¿DÓNDE Y CUÁNDO?

–          La exposición Censores y censurados: el libro prohibido en la Nueva España (siglos XVI-XVIII).

–          Se exhibe en la Hemeroteca Nacional hasta el 18 de septiembre. Lunes a viernes de 09:00 a 19:00 horas.