Auroras boreales vistas en México serán visibles en lugares inusuales hasta 2030, prevé experto de la UNAM

El investigador recordó que actualmente nos encontramos en la fase de máxima actividad solar, un periodo que abarca aproximadamente de 2024 a 2026

EL HERALDO DE MÉXICO

Las auroras boreales que iluminaron el cielo del norte de México durante la noche del martes 11 de noviembre fueron provocadas por una reciente tormenta solar, informó Juan Américo González Esparza, jefe del Servicio de Clima Espacial México de la UNAM e investigador del Instituto de Geofísica.

El especialista explicó que este tipo de fenómenos son “muy bellos y raros”, y aunque el evento de anoche causó expectación, no alcanzó la intensidad de la tormenta solar del 10 de mayo de 2024, cuando las auroras pudieron observarse en gran parte del territorio nacional.

La del 10 de mayo fue mucho más intensa y las auroras boreales inclusive se pudieron llegar a observar en la mitad del territorio de México hasta lugares como Jalisco, Veracruz, Michoacán, hubo reportes de la aurora boreal”, precisó González Esparza.

Imágenes de archivo de auroras boreales que iluminaron el cielo a las afueras del municipio de Mexicali, Baja California, entre la noche del viernes 10 y la madrugada del sábado 11 de mayo. Créditos: Cuartoscuro/archivo

Juan Américo González Esparza: En el año 2030 el Sol estará dormido

El investigador recordó que actualmente nos encontramos en la fase de máxima actividad solar, un periodo que abarca aproximadamente de 2024 a 2026. Durante este ciclo, el Sol presenta mayor cantidad de explosiones, lo que incrementa la probabilidad de tormentas solares y, por lo tanto, auroras boreales visibles en lugares inusuales.

Este tipo de fenómenos de auroras boreales pueden ocurrir y van a volver a ocurrir, después el sol se va a empezar a dormir y básicamente se va a quedar dormido al 2030, va a estar sin actividad y después nuevamente va a despertar y va a empezar a producir explosiones. A esto le llamamos el ciclo solar”, explicó el experto.

González Esparza recordó que la tormenta solar más extrema que se tiene registro en la historia reciente se conoce como el evento Carrington, ocurrido en 1859, señaló que aquella erupción solar produjo auroras visibles incluso en zonas cercanas al Ecuador.

En ese tiempo no existían satélites, redes eléctricas ni telecomunicaciones, por lo que no hubo daños importantes. Pero si algo similar ocurriera hoy, podría afectar gravemente las redes eléctricas, los satélites y los sistemas de posicionamiento global”, advirtió.

El especialista reiteró que, aunque las auroras boreales son un espectáculo natural fascinante, las tormentas solares intensas representan un riesgo para las tecnologías de las que se dependen actualmente.