La ruta del caos: la disputa política que asoma en Juchitán

Juchitán de Zaragoza, el corazón indómito del Istmo, vuelve a colocarse en el centro de un escenario tan antiguo como delicado: la desestabilización como estrategia política rumbo a la próxima contienda.
En medio de la controversia aparece el empresario Edy Gurrión, señalado por diversos sectores ciudadanos no por su perfil empresarial, sino por la generación de un ambiente de incertidumbre que, aseguran, responde más a intereses particulares que al bienestar colectivo.
La narrativa resulta clara y, al mismo tiempo, preocupante.
El uso de escoltas como mecanismo de intimidación, la difusión de desinformación y, aún más grave, la presunta colocación de mensajes que remiten a tácticas asociadas al crimen organizado —como las mantas—, no parecen hechos aislados.
Todo apunta a una estrategia que anticipa la disputa política con miras a la elección de 2027 en Juchitán de Zaragoza.
El historial político de los hermanos Gurrión es ampliamente conocido en Oaxaca.
Han transitado con notable facilidad del PRI al Partido Verde y ahora buscan acercarse al proyecto guinda de Morena, en un movimiento que para muchos refleja puro oportunismo.
Sin embargo, Juchitán no es un pueblo sin memoria.
La ciudadanía sabe que el poder, cuando se construye desde el caos, difícilmente se traduce en gobernabilidad.
Buscar un cargo de elección popular es completamente legítimo.
Lo que resulta inadmisible es que el camino hacia las urnas se pretenda construir con violencia, presión y ataques sistemáticos.
El constante golpeteo a las instituciones y a la paz social deja al descubierto una realidad preocupante: la falta de propuestas sólidas.
Cuando la política se queda sin argumentos, con frecuencia recurre al miedo.
El Istmo ha pagado ya un alto costo en sangre y división como para permitir que ambiciones personales vuelvan a encender la mecha de la confrontación en uno de los municipios más emblemáticos para la 4T.
La familia Gurrión tendría que comprender que la legitimidad no se compra con escoltas ni se conquista con mantas; se construye con congruencia, un elemento que su constante cambio de colores partidistas pone seriamente en duda.
Juchitán observa, y en política, esa observación suele ser el preludio del juicio ciudadano en las urnas de 2027.