¿Miedo a Mario Pradillo? Juan Carlos Márquez lleva al Congreso una disputa jurídica

Santa Lucía del Camino, Oaxaca.— Lo que debería ser un asunto estrictamente jurídico comienza a convertirse en una nueva batalla política en Santa Lucía del Camino.
El presidente municipal Juan Carlos Márquez llevó al Congreso del Estado el conflicto por los predios municipales donde se encuentran la Unidad Básica de Rehabilitación y un pozo de agua potable, un litigio que, según el propio alcalde, viene de administraciones anteriores.
La pregunta es inevitable: ¿por qué después de cuatro administraciones este conflicto adquiere repentinamente tanta relevancia política?
Para sus críticos, la respuesta estaría en la sucesión municipal de 2027. La lectura que comienza a tomar fuerza es que el grupo de Juan Carlos Márquez tendría temor de perder el control de la candidatura y de que su mentor político termine respaldando a Mario Pradillo en lugar de Daniela Taurino, perfil cercano al actual presidente municipal.
A esto se suma otro problema para el grupo en el poder: crecen los cuestionamientos ciudadanos al desempeño de Juan Carlos Márquez, con sectores de la población que manifiestan inconformidad ante los resultados de su administración y que demandan mayor atención a los problemas cotidianos del municipio.
Desde esta perspectiva, el viejo litigio podría estar siendo utilizado como una herramienta para recuperar protagonismo, confrontar a grupos adversarios y fortalecer a quienes buscan mantener el control político del Ayuntamiento.
Pero existe otro cuestionamiento de fondo: ¿por qué utilizar al Congreso del Estado para un asunto que fundamentalmente debe resolverse por la vía jurídica?
Si existe un embargo irregular, corresponde al equipo jurídico del Ayuntamiento presentar las pruebas y combatirlo ante las instancias competentes. El Congreso no debería convertirse en escenario de una disputa electoral ni en plataforma para posicionar proyectos políticos personales o de grupo.
Mientras tanto, los ciudadanos siguen esperando soluciones en agua potable, servicios públicos, seguridad e infraestructura.
Y detrás de todo este movimiento queda una pregunta incómoda:
¿Será que a Juan Carlos Márquez y a su grupo político les preocupa más Mario Pradillo que el supuesto embargo?
Porque cuando un problema que lleva años aparece repentinamente en el centro de la agenda política, justo cuando comienza a definirse la sucesión municipal y cuando existen cuestionamientos al desempeño del actual gobierno, las coincidencias resultan difíciles de ignorar.
Santa Lucía del Camino necesita autoridades que gobiernen para la ciudadanía, no grupos políticos obsesionados con conservar el poder.