El World Trade Center luce más fuerte

Tiene una estructura híbrida que combina el concreto con un marco de acero perimetral. Miles de sensores optimizan su energía

EL  HERALDO DE MÉXICO

Más de 20 mil millones de dólares se han invertido en reconstruir el World Trade Center después del 11 de septiembre de 2001. Pero el costo de levantar nuevamente la Zona Cero no sólo se mide en edificios: detrás del nuevo horizonte de Manhattan hay núcleos estructurales reforzados, rutas de evacuación protegidas y sistemas capaces de analizar miles de datos, tecnologías que surgieron de las lecciones dejadas por el colapso de las desaparecidas Torres Gemelas.

El proyecto más emblemático es One World Trade Center, una torre de 104 pisos que alcanza los 541 metros y cuya construcción concluyó en 2014. Diseñado por Skidmore, Owings & Merrill (SOM), el rascacielos fue concebido a partir de un principio distinto al de las torres originales: concentrar las funciones esenciales de seguridad dentro de un núcleo de concreto de alta resistencia, rodeado por una estructura perimetral de acero.

La diferencia está también en los materiales. El One WTC fue el primer proyecto de Nueva York en utilizar concreto de 14,000 sip –libras por pulgada cuadrada–, antes del nuevo World Trade Center, el estándar para edificios altos de la ciudad llegaba a unos 8,000 psi. Las enormes paredes del núcleo funcionan junto con el marco de acero para proporcionar rigidez y redundancia a la estructura.

Tras el 11/S, ingenieros y autoridades revisaron las condiciones de los edificios altos y sus códigos. En el One WTC, las rutas de escape se encuentran dentro del núcleo protegido, como ocurre ya en las nuevas generaciones de rascacielos que incorporan escaleras y sistemas de protección diseñados para mantener operativas las vías de evacuación en una emergencia.

SOM describe este cambio como parte de un esfuerzo para colocar las funciones de seguridad y evacuación detrás de un núcleo protegido.

La tecnología llegó incluso a la forma exterior. El One WTC adopta una geometría que se estrecha conforme asciende y utiliza esquinas achaflanadas para reducir la exposición a las cargas del viento. Su estructura híbrida combina el núcleo de concreto con un marco de acero perimetral, mientras que miles de sensores alimentan el sistema de gestión del edificio para optimizar energía y condiciones del aire interior.

El nuevo World Trade Center incorporó una compleja red subterránea de transporte. El World Trade Center Transportation Hub, diseñado por Santiago Calatrava y conocido como Oculus, comenzó a construirse en 2005 y abrió en 2016.

Su diseño buscó conectar el sistema ferroviario PATH, que comunica Nueva York y Nueva Jersey, con el sistema de Metro y otros espacios del complejo; además, fue concebido para llevar luz natural hasta zonas situadas 60 pies bajo el nivel de la calle. El proyecto terminó costando alrededor de 4 mil millones de dólares.

La magnitud económica de la reconstrucción refleja su complejidad. El propio Larry Silverstein, desarrollador de varios edificios del complejo, señaló en 2026 que se han gastado 10 mil millones de dólares en los edificios y que la Autoridad Portuaria ha destinado otros 10 mil millones a infraestructura, llevando el costo conjunto a más de 20 mil millones de dólares.

La reconstrucción también modificó la forma de pensar los códigos de construcción. Después del ataque, el Departamento de Edificios de Nueva York creó un grupo de trabajo específico para revisar las normas de diseño, construcción y operación de los edificios a partir de las lecciones del World Trade Center. El objetivo fue reforzar la integridad estructural, la protección contra incendios y la evacuación.

Así, la nueva Zona Cero no fue simplemente una réplica de lo que existía antes de 2001.

Fue un laboratorio de ingeniería a escala urbana, donde el acero, el concreto, los sensores, el modelado estructural y los nuevos criterios de seguridad se convirtieron en parte de la respuesta a una pregunta que el 11/S hizo imposible ignorar: cómo construir edificios capaces de resistir y, sobre todo, permitir que las personas puedan salir de ellos cuando ocurre lo inimaginable.

 

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