SIN ALIENTO NO HAY VIDA.

Me falta el alma, me falta un suspiro, y el aire que respiro me sabe a nada, subo los niveles de la indiferencia y en cada peldaño, los recuerdos vanos se entreponen como piedras en el zapato.
Mis ayeres ya se fueron, hoy quiero despedirme con lo mejor de mis sentimientos, como si fuera el ayer que añoramos siempre.
Recuerdos vagos en el devenir de nuestra existencia, mujeres que fueron recuerdos, y que ahora son nada, pero que pesan como tormentos en los dolores internos de los sentimientos falsos.
Vamos caminando entre espinas de dolor y de sombras, vamos pisando pasados que se despiertan a cada suspiro.
Los surcos de la indiferencia se abren paso a cada dolor, a cada deficiencia, y las sonrisas grabadas en los corazones acusan deseos de atención y sentimiento.
En vano el amor actual intenta doblegarte, curar tus heridas con salivas adulantes, te llena de besos y caricias candentes, mientras tu corazón de hielo no puede derretirse.
Soñaras que tuviste una vida y vivirás soñando que viviste cuando en realidad la pálida muerte que cubrió tu frente dirá que fuiste cautivo de tu propio designio.
Lamentos nocturnos en la soledad del día, cuando soñando vuelas con alas de mariposa para posarte en una realidad oscura que te lleva hacia la muerte.