UABJO: la rectoría en disputa, entre Jara y Murat, la lucha por el control financiero

 

Oaxaca de Juárez, Oax.– El proceso de registro formal de aspirantes a la rectoría de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) ha puesto nuevamente sobre la mesa una disputa que, para diversos sectores universitarios, va mucho más allá de un relevo institucional y exhibe una confrontación directa entre grupos de poder que buscan mantener influencia política y control sobre una de las instituciones públicas más importantes del estado.

La contienda, marcada por la participación de perfiles vinculados a actores políticos de alto nivel, refleja una batalla donde la autonomía universitaria parece quedar en segundo plano frente a intereses externos que históricamente han encontrado en la máxima casa de estudios un espacio estratégico para operar poder político, administrativo y financiero.

Por un lado, Farid Acevedo, exsecretario de Finanzas del Gobierno de Oaxaca, llega respaldado por el grupo cercano al gobernador Salomón Jara Cruz, lo que para críticos representa un intento por extender la influencia del actual régimen estatal hacia la vida interna de la universidad.

En contraparte, Enrique Martínez aparece impulsado por el bloque político ligado al exgobernador José Murat, figura emblemática de una estructura de poder que durante años mantuvo presencia e influencia en distintos espacios públicos del estado.

Analistas y voces universitarias advierten que detrás de esta contienda no se libra una discusión académica ni un debate serio sobre el futuro educativo de la UABJO, sino una pugna por conservar el control de recursos, posiciones administrativas y capacidad de operación política al interior de la institución.

La rectoría de la UABJO, señalan, se ha convertido en un espacio codiciado no solo por su peso académico, sino por el manejo de un presupuesto millonario, la asignación de plazas, contratos y decisiones estratégicas que históricamente han sido utilizadas como moneda de negociación política.

“Lo que está en juego no es solo quién dirigirá la universidad, sino qué grupo seguirá administrando un aparato que por años ha servido como plataforma de poder y, en algunos casos, como caja de operación política”, señalan integrantes de la comunidad universitaria que exigen un proceso transparente.

En medio de este escenario, estudiantes, docentes y trabajadores observan con preocupación cómo la elección parece alejarse de la discusión sobre calidad educativa, investigación, infraestructura y fortalecimiento académico.

La interrogante permanece abierta: ¿será esta elección una oportunidad real para rescatar la autonomía universitaria o terminará siendo un capítulo más en la disputa de cacicazgos que buscan mantener intacto el control y acceso a las arcas de la institución?

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