Sindicalizados repudian a su dirigencia en marcha del 1 de Mayo

SOaxaca de Juárez, Oax., 1 de mayo de 2026. Lo que inició como una movilización para exigir mejoras salariales y condiciones laborales dignas para los trabajadores sindicalizados del Gobierno del Estado terminó convertido en una escena de confrontación, reclamos y abierta ruptura interna contra la dirigencia sindical encabezada por Carmen Zárate.
En el marco de la conmemoración del Día del Trabajo, cientos de empleados estatales marcharon por las principales calles de la capital oaxaqueña para demandar incrementos salariales justos, respeto a sus derechos laborales y mejores condiciones de desempeño. Sin embargo, al concluir la movilización, la inconformidad cambió de rumbo y se volcó directamente contra su propia representación sindical.
Un numeroso grupo de trabajadores acusó públicamente a la líder sindical, Carmen Zárate, de haber pactado acuerdos a espaldas de la base trabajadora y de privilegiar intereses personales y políticos antes que las verdaderas necesidades del gremio.
Las protestas escalaron rápidamente. Entre gritos de “vendida” y reclamos por presuntas negociaciones opacas, se registraron empujones y momentos de tensión entre grupos afines y opositores a la dirigencia, obligando a la dirigente a abandonar apresuradamente el lugar ante el evidente rechazo de una parte importante de los asistentes.
La molestia alcanzó un punto crítico cuando varios manifestantes quemaron gorras entregadas durante la movilización, así como lonas e imágenes alusivas a funcionarios estatales y líderes sindicales frente al Palacio de Gobierno, en un acto simbólico de repudio que dejó al descubierto la profunda fractura interna que atraviesa el sindicato.
Lo ocurrido este primero de mayo evidenció que, más allá de las exigencias históricas hacia el gobierno estatal, existe un creciente hartazgo entre la base trabajadora hacia una representación sindical que muchos consideran alejada de sus demandas y cada vez más cercana al poder.
La jornada, que debía servir para reivindicar los derechos laborales, terminó exhibiendo una crisis de legitimidad dentro del sindicato y dejando claro que el descontento ya no solo apunta hacia las autoridades, sino también hacia quienes dicen representar a los trabajadores.